Sergio Lazaro

La comida que sobra

Banco de alimentos de Madreid

«… sabemos que se desperdicia aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen, y «el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre» Papa Francisco en Laudato Si, 50.

Alrededor de esta frase el Papa se sucitó un interesante diálogo entre amigos:

– En esta frase habla del consumismo desmedido que a veces de manera personal practicamos. Me sirve de reflexión para hoy y enseñanza para siempre.

– Sí, es preciosa y polémica, porque la pobreza tiene muchos rostros, y uno de ellos es el elemento de responsabilidad del propio pobre. La probreza no es sólo por injusticia social, hay un elemento de injusticia personal, de incapacidad, de irresponsabilidad que no puede soslayarse, de ahí que la frase escandaliza a muchos que lo acusan de eludir la responsabilidad del pobre en su propia situación, pero esta visión es miope. Al pobre hay que asistirlo para que re-descubra su propia responsabilidad y pueda caminar en ella, si no se le asiste, no puede hacerlo solo en la mayoría de los casos. La comida que sobra no necesariamente se debe a injusticias sociales, pero se convierte en injunsticia innegable cuando se bota (sea cual fuere su origen) y no llega a los que tienen hambre (sea cual fuere la causa).

– Por eso es importante mirar al pobre con misericordia y compasión. El sufrimiento humano a veces está tan arraigado, que se necesitan años de amistad y simpatía para revertir el daño emocional.

– Lamentablemente tantas veces vemos el discurso de la responsabilidad del pobre como una excusa para no vivir la misericordia en primera persona, incluso para levantar un muro, para justificar nuestra falta de amor y de misericordia. También es un discurso que enjuicia a muchos. Sabemos en Comunidad cuántas aristas tiene la vida y la historia de una persona que está en dificultad. Quien está cerca de los pobres, quien conoce sus historias y se empeña en acompañarlos, en construir una amistad, comprende que la misericordia es superior al juicio como dice Santiago. Esta responsabilidad del pobre, es también una carga para muchos: tú estás en esta situación por tus propias acciones. Pensemos sólo en los refugiados, son pobresísimos. Están así por su culpa? Son ellos a iniciar las guerras. Sin embargo, a mi me hace pensar en el Evangelio, en el pasaje del Hijo Pródigo, cuánto es grande el amor del padre misericordioso que no da la culpa ni juzga al hijo que regresa.

– Lamentablemente tantas veces vemos el discurso de la responsabilidad del pobre como una excusa para no vivir la misericordia en primera persona, incluso para levantar un muro, para justificar nuestra falta de amor y de misericordia.
Quien está cerca de los pobres, quien conoce sus historias y se empeña en acompañarlos, en construir una amistad, comprende que la misericordia es superior al juicio como dice el Apóstol Santiago. Esta «responsabilidad del pobre» es también una carga para muchos: tú estás en esta situación por tus propias acciones.
Pensemos sólo en los refugiados, los más pobres entre los pobres. ¿Están así por su culpa? ¿Son ellos los que inician las guerras. Sin embargo, a mi me hace pensar en el Evangelio, en el pasaje del Hijo Pródigo: cuán grande es el amor del Padre misericordioso que no juzga al hijo que regresa, ni lo culpa de nada.

Los bancos de alimentos existen en varias partes del mundo y se dedican a recolectar comida sobrante o próxima a vencerse en almacenes, hoteles, mercados, fábricas, etc. La entrega es gratuita a personas necesitadas. Funcionan gracias a voluntarios y a benefactores.

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