Sergio Lazaro

Estás indignado… me encanta!!!*

Hace 40 años lo estoy, he aprendido a vivir con esa indignación y a canalizarla en el servicio, el diálogo y la propuesta de reconciliación con los que me suelen indignar. Tenía 10 años cuando

ocurrió el hecho más antiguo que recuerdo de persecución contra mi persona o mi familia por la manera en que pensamos y vivimos la fe. A los 10 años aprendí a no vender el alma y a saber que Cristo y su Verdad sobre el hombre están por encima de cualquier sistema político o miseria huma, las mías incluidas.

En este caso, te digo como me dijo el Obispo Siro, cuya misa de exequias acaba de empezar en Pinar del Río: «lo único importante es que el odio no atrape tu corazón».

Es humana la indignación, pero es deshumanizante y pecaminoso el odio. Es humano y legítimo expresar el pensamiento y aspirar a mejorar, pero es deshumanizante y erróneo caer en la misma dinámica de odio, sobre todo el del corazón.

No estoy dando por sentado que sientas odio, sólo estoy compartiéndote una experiencia de liberación de una de las peores cargas a las que el totalitarismo te somete: el odio. El cual,  combinado con el miedo, hacen del ser humano un guiñapo.

¡Ojalá no tengas que ver lo que he visto, oír lo que he oído, y sentarte con los que me he sentado sabiendo todos los de la mesa, que todos sabemos, que hemos visto y que hemos oído! ¡Dios permita que toda experiencia de Diálogo de sus frutos!

Recuerda siempre el consejo de Siro: «que el odio no aprese tu corazón»… antes bien usa tu iniciativa para intentar contestar la pregunta difícil pero imprescindible ¿qué se puede hacer en esta situación concreta para el bien de los que sufren y de Cuba? la respuesta a esa pregunta, Leana, es precisamente el ejercicio de la última de las libertades humanas, la que nadie puede quitarte.

*Así me dijo una colega de SIGNIS hoy en el grupo y esta fue mi respuesta, como siempre agradezco su santa «provocación». ¡Qué fuera de nosotros sin los amigos!

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