Sergio Lazaro

Un pedacito del cielo

«¡Que bueno es que estemos aquí!»…Mc 9,2-10. Podemos decir que los discípulos vivieron un pequeño anticipo del cielo y contemplaron en el mismo cuerpo de Jesús todo el esplendor de su Gloria… Si experiencias así no es posible mantener la fe.

A quien Dios le regala esos «pedazos de cielo» y al mismo tiempo está disponible en la comunidad para recibirlos, ese mantiene la fe. A mí me los ha regalado el Señor, siempre en momentos comunitarios de oracion o acción apostólica, presenciales u online.

Sin esos momentos no se puede uno mantener en el camino. En las meditaciones de los Ejercicios Espirituales en la Fida Diaria se habla de una antigua historia contada y a su vez meditada por los eremitas del desierto: «La fe es como un grupo de perros del desierto que persiguen una liebre, unos corren porque han visto la liebre, otros porque siguen los ladridos de otros perros, sólo los que han visto la liebre se mantienen en la carrera hasta atraparla.» La cuestión principal de cualquier camino espiritual es esa: «ver la liebre», aun así uno puede fallar, alejarse, obstinarse en la rebeldía contra Dios, pero si ha visto la liebre, puede volver siempre a la carrera. No volver sería pecar contra el Espíritu Santo.
Hoy he vuelto sobre esta meditación gracias a mi hermano el Padre Wilfredo, sdb.

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