Amar la cruz

Mi madre me enseño una jaculatoria que dice: “Señor, que ame la vida y ame la cruz”. Viene de un himno que se canta en la liturgia de la horas. Como muchas cosas de la fe, lo aprendí y lo he rezado sin comprenderlo muy bien: ¿cómo es que puedo yo pedir amar lo que ni Dios mismo quiere? Me refiero a la cruz, por supuesto…
Alejandra en estos días, cuando me oyó repetirla me preguntó: ¿Papá, qué quiere decir eso?¿Que la cruz da vida?… ¡Esa es la clave Alejandra!: la antigua jaculatoria enseña que si llevo con amor la cruz (aquello que ni Dios quiere), entonces puedo engendrar vida. El amor transforma la cruz en vida, y ese  es el oficio preferido de Dios, sólo hay que se fiel, como su Hijo.

Amar la cruz

Mi madre me enseño una jaculatoria que dice: “Señor, que ame la vida y ame la cruz”. Viene de un himno que se canta en la liturgia de la horas. Como muchas cosas de la fe, lo aprendí y lo he rezado sin comprenderlo muy bien: ¿cómo es que puedo yo pedir amar lo que ni Dios mismo quiere? Me refiero a la cruz, por supuesto…
Alejandra en estos días, cuando me oyó repetirla me preguntó: ¿Papá, qué quiere decir eso?¿Que la cruz da vida?… ¡Esa es la clave Alejandra!: la antigua jaculatoria enseña que si llevo con amor la cruz (aquello que ni Dios quiere), entonces puedo engendrar vida. El amor transforma la cruz en vida, y ese es el oficio preferido de Dios, sólo hay que se fiel, como su Hijo.

Morir por la Patria es vivir

Así dijo uno de los que murió producto de una delación en el campo de Dos Ríos un día como hoy de 1895. Fue su primera y última batalla, murió como un niño,…, no sabía combatir, pero estaba convencido de que debía hacerlo por la Patria.
Hoy, para cualquier cubano, el combate por la Patria es casi el mismo todos los días, es bien conocido, y tal vez, en el buscar nuevos y «desconocidos» caminos, sea parte de la solución de la solución cotidiana. La realidad para muchos tiene muchos signos de muerte, pero no de sangre, sino de alma, de sueños frustrados y carencias perennes…, pero en los nuevos caminos y en el impulso altruista (que sólo viene de Dios), suele encontrarse la vida.
Ese ha sido uno de mis sueños en cuanto a mi Patria, reza por mí para que pueda lograrlo.

A los sencillos

En 1917, un día como hoy se apareció la Virgen María a tres pastorcitos en Portugal, cerca de Fátima. Hoy millones de personas celebran este acontecimiento y piden a su amiga María que rece por sus intenciones. Ella puede arrancar Milagros a Cristo, aunque él piense que «no sea la hora» como en Cana de Galilea.  Ella vino a Fátima a revelar a los sencillos que el ateísmo no tendría la última palabra.

Santa Cruz

¡Feliz la culpa que mereció tal redentor!
Así se reza en la vigilia pascual desde los primeros Siglos. ¿Cómo es posible que el pecado mismo alcance la «felicidad»?
Por la cruz… ¡Feliz el que la carga y sigue adelante!
Si importante es cargarla, importante es avanzar, buscando cambiar lo que me rodea. De otra forma no es cruz, es opio, conformismo y desidia.
La cruz verdadera implica avance, en las personas, las familias y los pueblos. La redención, es decir, la felicidad, es la consecuencia primera.

Nada me falta

El Señor es mi Pastor, nada me falta (Sal 23,1).  Si el Señor es mi pastor, es porque  escucho su voz y sigo sus pasos junto con otros, con quienes convivo en paz y comparto espacios, experiencias y recursos. He aquí dos claves para la abundancia, el seguimiento de cristo y la vida en la comunidad cristiana. Sin éstas se puede progresar, pero siempre faltará algo.